Hace unos días charlaba con un amigo sobre la magia que guardan los libros, precisamente en estos tiempos donde los jóvenes ya no entran en las bibliotecas y casi no visitan librerías en busca de comprar algún ejemplar.

Ya sé que todo el mundo sabemos esa trilladísima frase que reza: “solo el dos por ciento de nuestra población Mexicana son verdaderamente lectores”, y todos los que se dicen intelectuales lo recitan ¿pero? Nadie hace nada para cambiarlo, y ahí es donde reside el verdadero problema.
Hoy en día con la revolución informática, han cambiado muchísimo las formas de como leer. Y la verdad es que las personas hoy leen mas que antes, Pero que contenidos estan leyendo?

La juventud actual, solo necesita encender sus dispositivos inteligentes para hacer uso de infinidad de información, El detalle esta en como estan usando la tecnología. La gran mayoría la usan para meterse a sitios que manejan contenidos destructivos, violentos o vacios de mensajes positivos,
que lo unico que logran es hacernos mas insensibles a la desgracia humana.

Lo cierto es que estos aparatos son magníficos sabiéndolos utilizar, pues nos dan la facilidad de hacer cosas que antes eran imposibles, como por ejemplo cargar en tu equipaje millones de libros y que no pesen en tu maleta, tener tu propia biblioteca virtual personalizada, con tus autores y títulos preferidos, y lo mejor de todo con un bajísimo costo monetario. Realmente increíble; Shakespeare y Cervantes se hubieran vuelto más locos con semejante maravilla.

Por el lapso de mis pocos años, he tenido la suerte de pasar por mis manos infinidad de libros, algunos los compraba en los revisteros ambulantes, otros en librerías o tiendas de prestigio donde rara vez me metía, y algunos otros en los locales de antigüedades a los que me fascinaban entrar por la curiosidad que me provocaban y su bajo precio, donde vendían libros usados y había realmente de donde escoger, incluso hasta había algunos que estaban ya fuera de circulación; entre infinidad de autores y títulos me fascinaba revisar el año y las ediciones, mi imaginación se soltaba a correr, escogerlos de una gran torre de libros apolillados con las hojas resecas y quebradizas, guardianas de misterios ansiosos de salir a platicar, era sumamente interesante, pues el libro poseía una vida propia que te quería contar y que al momento de ser tuyo pagandoselo al dependiente sin querer te habías convertido en parte de ella. De inmediato surgían las interrogantes, a quien habría pertenecido, cuantos dueños habrá tenido, todo lo que tuvo que haber pasado para llegar a tu poder y cumplir con un propósito, todo esto era por demás emocionante, incluso había algunos que guardaban anotaciones o subrayados, sugiriendo así, el interés de su antiguo dueño, otros dejaban ver un poco más allá, mostrándote objetos que guardaban en su interior donde me llegue a encontrar desde estampas, imágenes, billetes antiguos, hojas de plantas y hasta mariposas disecadas, otros libros se portaban más sentimentales con una  dedicación en las contraportadas o una declaración de amor, acompañado de ese olor a libro viejo que despedía al hojear sus páginas, todo esto era algo por demás romántico.

Hay otros libros que son tambien muy interesantes, estos son los que llegan a tu vida  por asares del destino, lo que comunmente llamamos “casualidad” y que si están o estuvieron en tus manos en algún momento era porque portaban un mensaje especial para contigo. Algún libro que te hayas encontrado, en la banca de un parque, en el bus o los que son una constante en tu vida y que por motivos desconocidos, siempre te los vuelves a encontrar.

También están los libros regalados, esos que te los dan con toda intención de que te agraden, por lo regular te los obsequian amigos que conocen tu pasión, parientes o parejas sentimentales; y ya basta con saber que un libro viene cargado de esa buena vibra, para que te enamores de él.

En lo personal quiero confesar una mala costumbre, la de no devolver los libros que me prestan, así que piénsenlo dos veces cuando me quieran facilitar alguno, pues soy partidario de que el conocimiento se siga difundiendo;  una buena manera es no dejar que el libro vuelva hacia atrás, es mucho más bello regalárselo a alguien que no lo ha leído, que sabes que le va a interesar y que sobre todo le va a sacar provecho, así el conocimiento no se estanca, si no que fluye en una corriente siempre hacia adelante.

Así lo hice antes de emigrar a este pais, todos los libros que tenía y que en realidad eran mi única posesión, los fui regalando poco a poco meses antes  de saber que estaba próximo a partir; les fui buscando dueños cuidadosamente, pues cada libro guarda un carácter que se entiende perfectamente con el espíritu de ciertas personas.

Leer es sumamente indispensable para nuestro crecimiento como seres humanos. Sin duda alguna, la magia que nos brinda tener un libro físico en nuestras manos y la nostalgia que nos da leer su última página como si fuera la despedida de un amigo, es incomparable.

Tambien estoy totalmente de acuerdo que nunca se va igualar un libro impreso y hermosamente empastado, con un dispositivo electrónico, pero ay que recordar también que los tiempos están pasando y tenemos que irnos acoplando a las nuevas generaciones y si el costo es perder el romance que tenemos con los libros para que nuestra juventud siga leyendo, es costeable.

El mensaje realmente trascendental de un libro es su contenido, hagamos el esfuerzo por dedicar aunque sea veinte minutos diarios a leer, ya sea con un libro físico o uno digital, como ustedes quieran, pero lean, regalémosle a nuestros hijos un amigo, llevémosles a las librerías y dejemos que escojan el que ellos quieran, trasmitámosles el habito de la lectura, eso nos va a hacer más humanos y una sociedad consiente y sensitiva, en una nación que en estos momentos tanto lo necesita, si hubiera más libros en las manos de nuestros jóvenes, no tendrían lugar para cargar las armas, así poco a poco debemos ir construyendo un lugar mejor para vivir.


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